31/12/2020

No quiero despedirme,
sin que rememores,
aquellos radiantes días,
en los que tú y yo,
fuimos un único cuerpo,
balanceados por el compás,
de férvida agitación,
mi piel frente a tu piel,
erizada y excitada,
bamboleante como marea,
que, al encuentro de su ola,
embestía de puro placer,
derramando su espuma,
sobre la arena de la espalda,
secando besos salados,
caricias y, abrazos desnudos,
recordando esos soles,
en los que tú y yo,
fuimos un solo cuerpo.

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