Asistí a mi debacle,
rompiendo todas las lanzas,
acurrucado en trincheras,
inhóspitas líneas de guerra,
testigo del fuego cruzado,
entre tus piernas y las mías,
entre tu boca y la mía,
después de todo,
pude dormir el sueño de los justos,
pude yacer bajo la pesada losa,
pude escribir mi propio epitafio.