Soy Ulises,
retornando continuamente,
a una Ítaca que no existe,
salvo en mi mente,
imaginada e inventada,
arribo siempre solo,
encontrando nada,
volutas de humo y polvo,
en una tierra yerma,
estéril, sin fruto,
vuelvo desnudo,
con arrugas en mi cuerpo,
cargado de incertidumbres,
sinsabores y algún acierto,
presto a morir, preparado,
con Tánatos de la mano,
y, descansar al fin,
en esta tierra baldía,
infecunda, pero irremediablemente mía.