492. El tiempo, el maestro de ceremonias que pone a cada uno en su sitio
492. El tiempo, el maestro de ceremonias que pone a cada uno en su sitio
492. El tiempo, el maestro de ceremonias que pone a cada uno en su sitio
491. Con tu dueño no te juegues el pan, pues siempre se quedará con la miga y te dejará a ti las migajas
490. En la partida que libro, los triunfos siempre caen del mismo lado
489. Hay muchas mentiras y muy pocas verdades
488. Pasamos por esta vida sin pena ni gloria, pero por lo menos, pasamos
487. Ya no tengo tiempo de esperanzas; necesito certezas
486. Miro mis manos y solo veo encrucijadas
485. Todos los días cuentan con 24 horas, aunque quizás algunas no tengan nada dentro
484. Eres mi ovejita lucera; tú balas y yo te sigo
483. ¿Tú también eres patata podrida? Te lo digo porque apestas igual que yo