La primera incursión y la última internada
Recuerdo la primera incursión,
que hice por tu cuerpo,
terreno inexplorado, virgen,
nunca antes recorrido,
nunca antes explorado.
Maravillado de encontrarme,
en ese edén paradisíaco,
un vergel de olores, sabores,
nunca antes conquistado,
nunca antes descubierto.
Disfruté de senderos tortuosos,
selvas densas, desiertos,
altas cotas, gargantas,
nunca antes alcanzadas,
nunca antes divisadas.
Habité en ti mucho tiempo,
náufrago en tu elemento,
soñar y, vivir el momento,
nunca antes transitado,
nunca antes deseado.
Hoy evoco la última internada,
que hice por tu cuerpo,
un jardín balsámico, febril,
hasta ahora recorrido,
hasta ahora habitado.