Celebremos,
festejemos el reencuentro,
volvámonos a reunir,
saludemos y brindemos,
agradezcamos a la bendita existencia,
que nos vuelve a dar una oportunidad,
de convivir, de revivir, de vivir,
pues el luctuoso destino,
se encargará de lo mismo,
en otras circunstancias,
de tristeza y ausencia,
así que, ¡celebremos!
Dejémonos llevar
por la emoción y la alegría,
de esta, nuestra última reunión,
de la última cena, mis discípulos.