Aquí me tienes,
retrasando relojes de arena,
conjugando los tiempos verbales,
marcando los días de condena,
batiendo con encono los metales.
Aquí me hallas,
masticando el dolor y la pena,
escribiendo novelas y ensayos,
viendo sonreír a las hienas,
tuteando a reyes y lacayos.
Aquí me topas,
pensando en salir a la escena,
anudando cordones y cabos,
quemando mi piel tan obscena,
vistiendo con cuernos y rabos.
Aquí me quedo,
dudando si cielo o infierno.