LABIOS ARDIENTES (22/11/1991)

Manos ardientes, besos profundos,
tu cuerpo desnudo, no es de este mundo.
Abrazos furtivos, jadeos fugaces,
tus dedos me arañan, cual aves rapaces.

Gemidos suaves, espaldas calientes,
tus ojos me matan, son rayos hirientes.
Caricias salvajes, suspiros cercanos,
tu pelo enredado, en mis sueños mojados.

Susurros amantes, cuerpos vencidos,
secretos que ocupan, lugar escondido.
Miradas fatales, palabras sensuales,
mis labios, tus labios, son armas mortales.

Deseos febriles, pasiones inquietas,
mis besos se pierden, en bocas de fresa.
Razones sinceras, promesas cumplidas,
sentado en la cama, espero tu huida.

CANCIONES (y textos) [1988-1993]

Prólogo

Llegó el día en el que tuve necesidad de trascribir las canciones y, textos que escribí durante una época pretérita de mi vida. Las letras que reproduje con la máquina de escribir Olivetti y, que canté con aquella vieja guitarra llena de pegatinas, recompuesta y, arreglada por mi abuelo Francisco. Fue el tiempo de mi juventud, el periodo transcurrido desde que llegué a Madrid a estudiar con dieciocho años, cursé mis estudios universitarios y, comencé a trabajar. Un soplo, que recuerdo con cierta melancolía y, añoranza. Dejar mi pueblo, la familia, los amigos y, llegar a la gran urbe, al barrio de Moratalaz con mis abuelos maternos, supuso un cambio radical. Me sentí triste, vacío, solo y, desarraigado. No sabía realmente de dónde era, qué diablos hacía en esta ciudad y, sentía mucha ansiedad, acerca de lo que el futuro podía depararme. Recuerdo que me encerraba dentro de las cuatro paredes de mi cuarto y, además de estudiar y, mirar la vida pasar por la ventana, intentaba expresar con canciones, toda mi soledad y, los deseos y, sentimientos que por aquel entonces me acompañaban.
Aquí están reflejados en estas páginas… unas fueron canciones y, otras, simples escritos; todas, forman parte de mi historia personal y, de mi devenir por este mundo.