Maravillosos los días,
que corrimos libres,
sin conciencia, levedad,
sin hambre y, sin sed,
sin temores, sin saber,
que teníamos que volver,
a sentir la inmediatez.
PROCURAMOS ENVEJECER,
CON RAZÓN Y, SENSATEZ,
NO REPARAMOS EN LOS PORQUÉS,
TODO PASÓ CON RAPIDEZ …
Despreocupadas las vidas,
que exprimimos simples,
sin preguntas, sin dudas,
antes y, después,
ni ataduras, ni clichés,
soñábamos con el placer,
reticentes fuimos, a crecer.
RENUNCIAMOS A TODA FE,
BIENHALLADA LA INGRAVIDEZ,
SIN RUIDO Y, MUCHA NUEZ,
DIJIMOS ADIÓS, AMIGOS, AMÉN.