10/12/1995

El vendaval de otoño me dejó helado,
nunca supiste darme una respuesta
y, yo con el interrogante presente,
siempre con el mismo signo en la frente,
señalado hasta el fin de mis días.

Cuando cayeron las hojas me quedé helado,
así nuestro amor se mudó en desnudo,
como un lienzo emborronado de trazos,
que cubren corazas, armazones, miseria,
y yo sigo luchando entre tú y la histeria.

Y la lluvia llegó, como hielo me quedo,
empapóse mi alma de lágrimas de miedo
y ese negro agujero que nunca se cubre,
de la misma manera me miro al abismo,
es el espejo de un fracaso fracasado.

Después de la tempestad vino la calma,
pero el témpano se clavó en mi estómago,
como una losa, escarbo y escarbo,
superior a mis fuerzas tú fuiste,
siempre quise llamarte un “te quiero”.

Poesías tergiversadas

Esta pequeña colección de textos, con su denominación original y, recuperadas por haber sido impresas en su momento, están escritas entre los años 1994 y, 1995, después de dejar de componer canciones…

Quizás el momento de haber superado la crisis de desarraigo e inadaptación de los primeros años de mi estancia en Madrid, hizo que no tuviera la necesidad momentánea de escribir. También probablemente, influyó el hecho de comenzar a trabajar y, conseguir una plaza como Profesor Ayudante en la Universidad, lo cual me restaba tiempo y, dedicación. Por último, quizás la razón más concluyente y, definitiva, fue el acontecimiento de conocer en las aulas, a mi futura compañera de vida. Esto hizo que desaparecieran de un plumazo, todos los fantasmas con nombres genéricos de mujer que me habían abrumado y, subyugado hasta ese instante. Se difuminó mi inspiración poética y, trascendió otra musa. Mi determinación y, entrega cambió por completo… supuso un punto y seguido en mi disposición para escribir.