02/09/1994

Madre,
no quiero que envejezcas,
déjame ser niño,
feliz e inconsciente,
feliz como un niño,
protegido por tus manos,
Manos de madre…

Madre,
yo quiero hasta tarde,
déjame ser joven,
rebelde incomprendido,
rebelde cualquier joven,
amarrado a unas manos,
Manos de amante…

Madre,
no quieras obligarme,
déjame ser hombre,
infeliz y consciente,
infeliz como un hombre,
responsable de sus manos,
Manos de hombre…

Madre,
gracias por ser madre,
déjame ser hijo,
pródigo e ingrato,
pródigo como el hijo,
gracias por tus manos,
Manos de madre…

(Dedicada a mi madre, Rosi Carmona)

Poesías tergiversadas

Esta pequeña colección de textos, con su denominación original y, recuperadas por haber sido impresas en su momento, están escritas entre los años 1994 y, 1995, después de dejar de componer canciones…

Quizás el momento de haber superado la crisis de desarraigo e inadaptación de los primeros años de mi estancia en Madrid, hizo que no tuviera la necesidad momentánea de escribir. También probablemente, influyó el hecho de comenzar a trabajar y, conseguir una plaza como Profesor Ayudante en la Universidad, lo cual me restaba tiempo y, dedicación. Por último, quizás la razón más concluyente y, definitiva, fue el acontecimiento de conocer en las aulas, a mi futura compañera de vida. Esto hizo que desaparecieran de un plumazo, todos los fantasmas con nombres genéricos de mujer que me habían abrumado y, subyugado hasta ese instante. Se difuminó mi inspiración poética y, trascendió otra musa. Mi determinación y, entrega cambió por completo… supuso un punto y seguido en mi disposición para escribir.