10/02/2018

Salté en paracaídas,
creyendo que estaba llena,
la piscina probática,
mientras los ángeles tocaban,
las trompetas de Jericó,
e Ícaro no pudo ayudarme,
pues sus alas derritiéronse
y, caí como Pablo de Tarso,
del caballo y, convertí,
al ciego y al tullido,
resucité a Lázaro de Betania,
y, vi a los cuatro jinetes,
del Apocalipsis persiguiéndome,
fue entonces cuando desperté,
del gran sueño final.

Preludio

Hoy voy a principiar este feliz cuaderno,
lo llenaré de mis letras y recuerdos,
escribiré con renglones tan correctos
y, descubriré lo que siento muy dentro.

Hoy voy a comenzar un válido boceto,
lo cubriré de signos, trazos y apuntes,
ilustraré con pinceles y pespuntes
y, ornamentaré un esquema correcto.

Hoy voy a perforar un firme agujero,
lo cavaré con palas, rastras y arados,
profundizaré campos, piedras y suelos
y, sondearé el fondo del arenero.

Hoy voy a componer un ordenado verso,
lo adornaré con las trovas y sonetos,
rimaré poemas sentidos y cuerdos
y, construiré para ti un fiel universo.