05/07/2019
Fuime
Pedí la extrema unción,
llamé al Padre eterno
y, me trajo el viático,
diome la comunión,
me persignó en la frente,
recité una oración,
hallome moribundo,
mi cuerpo ya ungió,
esperó a que me marchara,
así mi alma, descansó.
Prolegómeno
Déjame ser,
la introducción de esta gran obra,
el prefacio que he de encarnar,
un prólogo resumiendo la creación,
el exordio de nuestra fructífera cita,
proemio de magistral declamación,
una obertura grandiosa y, colosal,
el preámbulo de una provechosa relación,
introito de ósculos y, caricias tiernas.
Déjame ser,
el prolegómeno antes de llegar al clímax.