08/07/2019

Déjame

Déjame ser tu ángel custodio,
el guardián de los sueños,
espíritu celeste que habita,
en la ribera de tu aliento,
cuando se pone el crepúsculo.

Déjame ser el vigía constante,
el que protege tus temores,
escolta devoto que aguarda,
en la linde de tu cuerpo,
cuando se vela el horizonte.

Déjame ser centinela sereno,
el celador de emociones,
tu séquito que ampara,
en el líquido elemento,
cuando se aposta el ocaso.

Prolegómeno

Déjame ser, 

la introducción de esta gran obra, 

el prefacio que he de encarnar,

un prólogo resumiendo la creación,

el exordio de nuestra fructífera cita,

proemio de magistral declamación,

una obertura grandiosa y, colosal,

el preámbulo de una provechosa relación,

introito de ósculos y, caricias tiernas.

Déjame ser, 

el prolegómeno antes de llegar al clímax.