20/12/2019

Cuando veas las orejas al lobo

Si las barbas del vecino ves cortar,
ya sabes, pon las tuyas a remojar
cuando observes las orejas al lobo,
alístate, algo chungo puede pasar.

Si se evidencian señales de humo,
pensarás, el fuego no va a llegar,
si suenan tambores de la guerra,
te escabulles o, tendrás que luchar.

Si topas con enjambres de abejas,
buen traje de malla o, irán a picar,
si no estás muy atento a los astros,
igual la suerte no puede esquivar.

Cuando te manden cartas de tráfico,
o, te crujen o es que van a premiar,
si no sellas la hemorragia de sangre,
se irá la vida por la puerta de atrás.

Prolegómeno

Déjame ser, 

la introducción de esta gran obra, 

el prefacio que he de encarnar,

un prólogo resumiendo la creación,

el exordio de nuestra fructífera cita,

proemio de magistral declamación,

una obertura grandiosa y, colosal,

el preámbulo de una provechosa relación,

introito de ósculos y, caricias tiernas.

Déjame ser, 

el prolegómeno antes de llegar al clímax.