30/12/2019

Me dices que no se darte lo que te mereces

Me citas, quedas en un punto y, no apareces,
te endulzo los mediodías y, me aborreces,
trazos desnudos en tu honor y, no ofreces,
me pides que te pinte sobrio y, enloqueces,
el que reza a tu lado cuando das preces,
me cuentas y, mis palabras son ya soeces,
he obrado en ti milagros con panes y, peces,
vigilo tus cabezadas, pero parecen sandeces,
el guardián de tu sombra soy tantas veces,
lamo tus heridas, pero a mi, tú me escueces,
sufro los dolores de cabeza que padeces,
compenso defectos de dones que adoleces,
te saco tanto de quicio con mis ñoñeces,
te llamo dejando recados y, son gilipolleces,
brindo por verdades que no las agradeces,
me sueltas que estás cansada de idioteces.

Y siempre me dices, que no sé darte,
lo que tú tanto mereces.

Prolegómeno

Déjame ser, 

la introducción de esta gran obra, 

el prefacio que he de encarnar,

un prólogo resumiendo la creación,

el exordio de nuestra fructífera cita,

proemio de magistral declamación,

una obertura grandiosa y, colosal,

el preámbulo de una provechosa relación,

introito de ósculos y, caricias tiernas.

Déjame ser, 

el prolegómeno antes de llegar al clímax.