19/01/2020
Versos que duraron un estío
El verano se escribió con arena en tu piel,
escuchando el arrullo del calmado oleaje,
rumor que atraía los necesitados cuerpos,
el salitre precipitado en rocas despojadas,
fundiéndonos al arrimo del sol vespertino,
con ese balanceo incesante de pleamares,
nos embestíamos tan eufóricos y, gozosos,
que las horas se confundían entre los días,
y, derretidos éramos, amantes pecadores,
fuimos una materia tan etérea como fugaz,
y, las hojas volvieron a sucumbir de nuevo,
el otoño anunció el fin de nuestra partida,
nos despedimos con lágrimas de silencio,
estos versos vivieron lo que dura un estío.
Prolegómeno
Déjame ser,
la introducción de esta gran obra,
el prefacio que he de encarnar,
un prólogo resumiendo la creación,
el exordio de nuestra fructífera cita,
proemio de magistral declamación,
una obertura grandiosa y, colosal,
el preámbulo de una provechosa relación,
introito de ósculos y, caricias tiernas.
Déjame ser,
el prolegómeno antes de llegar al clímax.