19/07/2019
Montañeros
Escalaré tus muslos
y, arriaré la bandera,
déjame agarrarme,
no llevo más cuerdas,
que mis dedos errantes,
rastreadores de cumbres,
que trepan inciertos
y, anhelan la cima,
para llegar al culmen,
el apogeo de tu carne,
clímax de lo ignoto,
paraíso tan devoto,
de lenguas inquietas,
que buscan hambrientas,
el éxtasis y, la gloria.
Prolegómeno
Déjame ser,
la introducción de esta gran obra,
el prefacio que he de encarnar,
un prólogo resumiendo la creación,
el exordio de nuestra fructífera cita,
proemio de magistral declamación,
una obertura grandiosa y, colosal,
el preámbulo de una provechosa relación,
introito de ósculos y, caricias tiernas.
Déjame ser,
el prolegómeno antes de llegar al clímax.