02/09/2019
Sal
Déjame que lama
la sal de tu piel,
limpiaré de escamas
tu cuerpo …
devolveré su tersura,
barreré los restos,
de antiguas batallas,
restauraré con sutileza,
esa, tu frágil belleza,
olvidando naufragios,
con mis redes de pesca,
acopiaré el botín
y, levando mis anclas,
retiraré todas las espinas,
descubriendo tu etérea fragancia.
Prolegómeno
Déjame ser,
la introducción de esta gran obra,
el prefacio que he de encarnar,
un prólogo resumiendo la creación,
el exordio de nuestra fructífera cita,
proemio de magistral declamación,
una obertura grandiosa y, colosal,
el preámbulo de una provechosa relación,
introito de ósculos y, caricias tiernas.
Déjame ser,
el prolegómeno antes de llegar al clímax.