26/09/2019
Perdido
No hallé los restos del naufragio,
tus recuerdos se los tragó el mar,
perdí batallas, no hubo milagro,
nunca supe a que carta jugar.
Recurrí a los juegos malabares,
subiendo al trapecio, creí volar,
sostuve apuestas, cerré los bares
y, el nudo de la soga, quiso ahogar.
Descerrajé las cajas de caudales,
tirando las piedras, tracé mi plan,
nunca apareciste, rompí cristales,
con tu olvido, creime emborrachar.
Escribí sonetos en mi epitafio
y, las sombras volviéronse a mirar,
no hubo gente, solo mi ser solitario,
que volvía, intentando escapar.
Prolegómeno
Déjame ser,
la introducción de esta gran obra,
el prefacio que he de encarnar,
un prólogo resumiendo la creación,
el exordio de nuestra fructífera cita,
proemio de magistral declamación,
una obertura grandiosa y, colosal,
el preámbulo de una provechosa relación,
introito de ósculos y, caricias tiernas.
Déjame ser,
el prolegómeno antes de llegar al clímax.