04/10/2019

Al infierno

Me persigné muchas veces
y, practiqué la constricción,
juzgaron todas mis faltas
y, de rodillas pedí el perdón.
La penitencia fuime impuesta
y, no obtuve santa bendición,
mi culpa, por mi gran culpa,
erré y, llevásteme al paredón.
Purgaron mis ladinos actos,
no fui el elegido, ni un santón,
cargando argollas y, cadenas,
siempre pequé por omisión.
El cielo me fue prohibido,
al averno, piadosa ignición,
soportaré la cruel condena,
sin contar con tu absolución.

Prolegómeno

Déjame ser, 

la introducción de esta gran obra, 

el prefacio que he de encarnar,

un prólogo resumiendo la creación,

el exordio de nuestra fructífera cita,

proemio de magistral declamación,

una obertura grandiosa y, colosal,

el preámbulo de una provechosa relación,

introito de ósculos y, caricias tiernas.

Déjame ser, 

el prolegómeno antes de llegar al clímax.