01/11/2019
Raíles
Oteé el horizonte y, solo vi raíles,
traviesas continuas e infinitas,
que se perdían en queda lejanía,
lontananza de líneas paralelas,
surcando cielos a ras de tierra,
en un sinfín de pasos y, caminos,
líneas férreas que todo cruzan,
entre el inicio y, el cierto destino,
catenarias que siguen los hilos,
vigas, agujas, muestran desvíos,
pero siempre fijas en sus juntas,
transitando con palos y, piedras,
para al fin a su estación arribar,
pasajeros que vienen, otros van,
oteé el horizonte y, solo vi raíles
y, al final, creí encontrarte a ti.
Prolegómeno
Déjame ser,
la introducción de esta gran obra,
el prefacio que he de encarnar,
un prólogo resumiendo la creación,
el exordio de nuestra fructífera cita,
proemio de magistral declamación,
una obertura grandiosa y, colosal,
el preámbulo de una provechosa relación,
introito de ósculos y, caricias tiernas.
Déjame ser,
el prolegómeno antes de llegar al clímax.