05/11/2019

Cuando dejes de abrazarme

Cuando dejes de abrazarme,
sabré que te habrás marchado,
no apreciaré tu rastro ni tu olor,
el calor de tu piel en mi costado.

Cuando dejes de abrazarme,
lloraré y, acabaré postrado,
echaré de menos tus caricias,
cercadas por recuerdos ajados.

Cuando dejes de abrazarme,
todo habrá sido silenciado,
sé que morarás por ahí arriba,
esperando tenerme a tu lado.

Cuando dejes de abrazarme,
me quedaré desierto y, helado.

Prolegómeno

Déjame ser, 

la introducción de esta gran obra, 

el prefacio que he de encarnar,

un prólogo resumiendo la creación,

el exordio de nuestra fructífera cita,

proemio de magistral declamación,

una obertura grandiosa y, colosal,

el preámbulo de una provechosa relación,

introito de ósculos y, caricias tiernas.

Déjame ser, 

el prolegómeno antes de llegar al clímax.