08/11/2019
Ya nada
Ya nada me seduce,
ya nada me apasiona,
solo el fulgor de tus ojos trigueños,
me encona.
Ya nada me inspira,
ya nada me embriaga,
solo el sabor de tus labios melifluos,
me apura.
Ya nada me hechiza,
ya nada me impresiona,
solo el olor de tu sexo mojado,
me inflama.
Prolegómeno
Déjame ser,
la introducción de esta gran obra,
el prefacio que he de encarnar,
un prólogo resumiendo la creación,
el exordio de nuestra fructífera cita,
proemio de magistral declamación,
una obertura grandiosa y, colosal,
el preámbulo de una provechosa relación,
introito de ósculos y, caricias tiernas.
Déjame ser,
el prolegómeno antes de llegar al clímax.