22/01/2021
Bajonazo
Con lo bien que estaba,
cómoda vida presumía,
cuán alto había llegado,
altivo mi ego, se relamía.
Con lo feliz que yo era,
en mi atrayente esfera,
la fama hube obtenido,
mi mérito reconocido.
Y así, pegué el bajonazo,
sin comerlo ni beberlo,
una piltrafa, un andrajo,
no pude o, no quise verlo.
Con las ganas que tenía,
no reparaba, ni sufría,
habitaba en mi burbuja,
costumbre que no puja.
Y así, pegué el bajonazo,
sin comerlo ni beberlo,
una piltrafa, un andrajo,
no pude o, no quise verlo.
Todo lo que vendrá después
Como titulaba la canción de mis admirados “091”, no sé si estamos preparados para todo lo que vendrá después. Después de la segunda ola, vinieron unas cuantas más. La población sufrió de la llamada fatiga pandémica, el estrés crónico que nos hizo estar hartos del coronavirus. Las cifras de todos los marcadores habidos y por haber se dispararon. Por fin nos vacunaron. Y con la inmunidad, se me acabó la inspiración. Vino ésta, aupada por la pandemia y por el tiempo de confinamiento y se marchó avisando, cuando la “normalidad” se instaló de nuevo en mi rutinaria vida. Las musas me abandonaron y lo que pudo ser, quedose sin terminar.