Te quiero,
aunque seas egoísta
y no pienses más que en ti,
te complazcas en tu ombligo,
creyendo que todo gira en tu torno,
que eres el centro del mundo,
que tú eres la atracción.
Pero sabes que ahí estoy,
en la sombra y en la luz,
en lo bueno y en lo peor,
acudiendo a tu lado,
cuando me necesites,
cuando quieras saber de mí,
aunque solo me uses como papel higiénico,
aunque te deshagas en la taza del váter,
te quiero y te querré, pues soy tu padre.