Eres el metrónomo,
que marca el compás,
de una melodía vital.
Una partitura infinita,
la gran sinfonía coral.
ERES MI NOTA PREFERIDA,
LA CLAVE Y, EL SENTIDO,
LA BATUTA Y, LA OBERTURA
Y, EL FINAL MÁS APLAUDIDO.
Eres ese ritmo,
que compone y, suscita,
mi universo musical.
La escala y, la pauta
y, mi canción más especial.