Efímera la vida,
rauda y fugaz,
el paso del tiempo,
inexorable,
todo llega, sin casi darte cuenta,
cuando menos lo esperas,
las arrugas cubren tu piel,
el cuerpo te pesa
y la cabeza, ni razona, ni piensa.
Acontece sin más,
enmudeces,
te quedas a verlas venir,
entristecido, sin futuro,
solo recurrir al polvo que te vio nacer.