Ámame amor,
pues ya ni siento ni padezco,
no sé quién soy,
tampoco tengo recuerdos,
solo una sombra reflejada,
de un cuerpo que no siento mío,
razón que no poseo,
la niebla se apoderó de mí,
y la duda me ha minado.
Ámame amor,
vuelvo a ser un niño,
pero ya no lo cuento.