¿Qué pasó?
¿Dónde estabas, cuando caí en los más bajo?
¿Qué fue de las palmadas en la espalda y de las gracias reídas?
¿De la complacencia y el cortejo?
¿Dónde fuiste cuándo realmente te necesité?
Desapareciste y huiste, me dejaste en la estacada,
te olvidaste por completo, me abandonaste,
desangrado y moribundo, me tiraste.
Y ahora ¿qué quieres de mí?
¿utilizarme de nuevo? ¿hacerme todavía más daño?
No, bonita, no,
he aprendido la lección,
soy yo quien te saca el dedo corazón,
soy yo el que te ignora, el que te evita, el que te niega,
el que te dice: anda y, ¡vete a tomar por culo!
el que, en lo más remoto de mi ser, te sigue queriendo…