Cuando te miras al ombligo,
¿lo ves bello y reluciente?
O como yo,
lleno de pelusillas y borritas,
guarrete sí,
pero no un capullo narcisista como tú.
Cuando te miras al ombligo,
¿lo ves bello y reluciente?
O como yo,
lleno de pelusillas y borritas,
guarrete sí,
pero no un capullo narcisista como tú.