No te trago,
por más que lo intento,
me atasco contigo,
y no es, porque no seas atractivo,
sino porque no eres comestible,
aunque tu envoltorio sea bello,
pero en el interior sobran espinas,
y causan mucho daño,
así que he decidido escupirte,
dejar de atragantarme y rechazarte,
forzar tu salida,
y aprender de nuevo a comer.