La precipitación
Llueve, llueve,
despeña, cae del cielo,
soy un pluviómetro,
que recoge la cantidad de agua caída,
en sus múltiples tipos,
llovizna, chaparrón, nieve o granizo,
depositada sobre la tierra.
Rápido, rápido,
arrebata, sale del cuerpo,
soy un electrómetro,
que mide la corriente eléctrica,
apremio, prisa, ímpetu o rapidez,
depositada sobre la tierra.
Ya no distingo,
cómo precipito,
lo que sé, es que me puede el apresuramiento,
en ocasiones la irreflexión,
convirtiéndose en agua desaprovechada e inútil.
Llueve, precipita, sedimenta
y vuelve a la calma…