Cántame bajito,
dedícame esa canción,
fiel recuerdo de cuando fuimos jóvenes,
e íbamos cogidos de la mano,
desojando margaritas,
mirándonos a los ojos,
sintiendo fruición y pasión,
mariposas revoloteando,
en nuestros tiernos estómagos,
como brotes verdes,
llenos de savia, llenos de vida…
Cántame bajito,
dedícame esa canción,
que resuena desde entonces
y, perdura y prosigue,
acompañándonos hasta el fin de nuestros días.