Triángulos (tatuados en brazos)
Dos triángulos equiláteros,
encajados en el vértice,
entroncados y enrocados,
tú y yo,
después de tantos años,
encuentros y desencuentros,
risas, pero también llantos,
días de sol y más de una tormenta,
triángulos encontrados,
emplazados y ensamblados,
tú y yo,
en el devenir de una vida,
que rauda trascurre,
dejando simiente,
germinada y floreada,
al albur de los astros,
de dioses y medicinas,
esperando que madure,
sana y decidida,
como tú y yo lo hemos hecho,
dos triángulos equiláteros,
compartiendo su cúspide.