SI ME MANDAN A LA GUERRA (20/11/1991)

Si me mandan a la guerra, no me escribas ninguna carta,
los soldados somos novios de la muerte,
empuñando nuestras armas en el frente.

Si me mandan a la guerra, no derrames ninguna lágrima,
los soldados no lloramos en rincones,
vamos siempre destrozando corazones.

HOY LA GUERRA VA POR TI, MAÑANA PUEDE QUE POR MI,
LA CABEZA EN LA ALMOHADA, PIENSA SOLO EN EL MAÑANA.

Si me mandan a la guerra, hazme pronto una tumba en la tierra,
los soldados no tenemos sentimientos,
nuestra carne, no refleja sufrimiento.

Si me mandan a la guerra, no me importa que olvides si quieres,
los soldados nos debemos a la patria,
la bandera, nuestra sangre y vida entera.

HOY LA GUERRA VA POR TI, MAÑANA PUEDE QUE POR MI,
LA CABEZA EN LA ALMOHADA, PIENSA SOLO EN EL MAÑANA.

(Nunca quise hacer el servicio militar; me expresé pacifista. Hasta el año 2001, la mili fue obligatoria para todos los jóvenes en España. Yo me hice objetor de conciencia -la insumisión era cosa de valientes-, después de agotar todas las prórrogas, para incorporarme a filas. Hice la llamada Prestación social sustitutoria. Esta fue una canción «protesta»).

CANCIONES (y textos) [1988-1993]

Prólogo

Llegó el día en el que tuve necesidad de trascribir las canciones y, textos que escribí durante una época pretérita de mi vida. Las letras que reproduje con la máquina de escribir Olivetti y, que canté con aquella vieja guitarra llena de pegatinas, recompuesta y, arreglada por mi abuelo Francisco. Fue el tiempo de mi juventud, el periodo transcurrido desde que llegué a Madrid a estudiar con dieciocho años, cursé mis estudios universitarios y, comencé a trabajar. Un soplo, que recuerdo con cierta melancolía y, añoranza. Dejar mi pueblo, la familia, los amigos y, llegar a la gran urbe, al barrio de Moratalaz con mis abuelos maternos, supuso un cambio radical. Me sentí triste, vacío, solo y, desarraigado. No sabía realmente de dónde era, qué diablos hacía en esta ciudad y, sentía mucha ansiedad, acerca de lo que el futuro podía depararme. Recuerdo que me encerraba dentro de las cuatro paredes de mi cuarto y, además de estudiar y, mirar la vida pasar por la ventana, intentaba expresar con canciones, toda mi soledad y, los deseos y, sentimientos que por aquel entonces me acompañaban.
Aquí están reflejados en estas páginas… unas fueron canciones y, otras, simples escritos; todas, forman parte de mi historia personal y, de mi devenir por este mundo.