GENTE MATERIAL (26/11/1991)
Espejismos de una falsa realidad,
no es lo mismo, el oír que el escuchar.
nuestras vidas, manejadas por mensajes,
falsos Dioses, subidos en pedestales.
Somos súbditos de una escala de valores,
que varían si así quieren los consumidores,
es la regla: competencia desleal,
por la ley: selección natural.
¿PARA QUÉ ESTÁ LA CABEZA, SI NO ES PARA PENSAR?
DILUCIDEMOS ESTA TRETA, HAY QUE BUSCAR Y COMPARAR.
PARECEMOS ROBOTS, CON TORNILLOS EN LA MENTE,
¿DÓNDE VA VICENTE? ¡DONDE VA TODA LA GENTE!
Sociedad de consumo material,
desechando lo humano y espiritual,
como hormigas en la misma dirección,
estamos locos, ¿dónde está ya la razón?
Chaqueteros en un mundo de desprecios,
solo el fin, justifica ya los medios,
irrumpimos como elefantes en cacharrerías,
seamos cuerdos y, dejémonos de tonterías.
¿PARA QUÉ ESTÁ LA CABEZA, SI NO ES PARA PENSAR?
DILUCIDEMOS ESTA TRETA, HAY QUE BUSCAR Y COMPARAR.
PARECEMOS ROBOTS, CON TORNILLOS EN LA MENTE,
¿DÓNDE VA VICENTE? ¡DONDE VA TODA LA GENTE!
(Cuando escribí el Pregón de mi Hermandad -Juventud- de Semana Santa, en el año 1995, me basé en la idea que trasmite este texto, para fundamentar parte de mi discurso. La materialidad frente a la espiritualidad. La capacidad de pensar y, decidir por uno mismo, frente al borreguismo ilustrado. Creo, que no hemos cambiado mucho desde entonces).
CANCIONES (y textos) [1988-1993]
Prólogo
Llegó el día en el que tuve necesidad de trascribir las canciones y, textos que escribí durante una época pretérita de mi vida. Las letras que reproduje con la máquina de escribir Olivetti y, que canté con aquella vieja guitarra llena de pegatinas, recompuesta y, arreglada por mi abuelo Francisco. Fue el tiempo de mi juventud, el periodo transcurrido desde que llegué a Madrid a estudiar con dieciocho años, cursé mis estudios universitarios y, comencé a trabajar. Un soplo, que recuerdo con cierta melancolía y, añoranza. Dejar mi pueblo, la familia, los amigos y, llegar a la gran urbe, al barrio de Moratalaz con mis abuelos maternos, supuso un cambio radical. Me sentí triste, vacío, solo y, desarraigado. No sabía realmente de dónde era, qué diablos hacía en esta ciudad y, sentía mucha ansiedad, acerca de lo que el futuro podía depararme. Recuerdo que me encerraba dentro de las cuatro paredes de mi cuarto y, además de estudiar y, mirar la vida pasar por la ventana, intentaba expresar con canciones, toda mi soledad y, los deseos y, sentimientos que por aquel entonces me acompañaban.
Aquí están reflejados en estas páginas… unas fueron canciones y, otras, simples escritos; todas, forman parte de mi historia personal y, de mi devenir por este mundo.