02/02/2018
Te hallé en el Monte Calvario,
desnudo y despojado,
cargado con una cruz, desolado,
condenado a morir desangrado.
Te hallé en el Monte Calvario,
herido y deshonrado,
coronado de espinas, maniatado
y, el destino te quiso, resucitado.
Te hallé en el Monte Calvario,
un lugar imaginado,
un sitio donde nunca he estado,
un final por los hombres contado.
Preludio
Hoy voy a principiar este feliz cuaderno,
lo llenaré de mis letras y recuerdos,
escribiré con renglones tan correctos
y, descubriré lo que siento muy dentro.
Hoy voy a comenzar un válido boceto,
lo cubriré de signos, trazos y apuntes,
ilustraré con pinceles y pespuntes
y, ornamentaré un esquema correcto.
Hoy voy a perforar un firme agujero,
lo cavaré con palas, rastras y arados,
profundizaré campos, piedras y suelos
y, sondearé el fondo del arenero.
Hoy voy a componer un ordenado verso,
lo adornaré con las trovas y sonetos,
rimaré poemas sentidos y cuerdos
y, construiré para ti un fiel universo.