03/10/2019
Qué bueno
Qué sorpresa me diste,
no lo esperaba, lo juro,
estupefacto me dejaste,
cuando vi lo que hiciste.
Qué alegría, qué gozo,
sin palabras, fui mudo,
no acerté a agradecerte,
el amor que me ofreciste.
Qué razón que tuviste,
y, yo terco y, obstinado,
el orgullo me heriste,
reviví y, cogí tu mano.
Prolegómeno
Déjame ser,
la introducción de esta gran obra,
el prefacio que he de encarnar,
un prólogo resumiendo la creación,
el exordio de nuestra fructífera cita,
proemio de magistral declamación,
una obertura grandiosa y, colosal,
el preámbulo de una provechosa relación,
introito de ósculos y, caricias tiernas.
Déjame ser,
el prolegómeno antes de llegar al clímax.