29/10/2019
Una contienda más
Clavé mis uñas en tu piel,
aferrándome a la carne,
reducto de la contienda,
entre voraces amantes,
que gastaron sus balas,
luchando beligerantes,
trincheras de alambre,
golpeando muy graves,
sin bajar la guardia,
ni ceder terreno a nadie,
intercambiando obuses,
en una contienda mortal,
sin víctimas ni heridos,
solo cuerpos vencidos,
tras la pugna mantenida,
enzarzados en ataques,
extasiados tras las ruinas,
de una guerra codiciada.
Prolegómeno
Déjame ser,
la introducción de esta gran obra,
el prefacio que he de encarnar,
un prólogo resumiendo la creación,
el exordio de nuestra fructífera cita,
proemio de magistral declamación,
una obertura grandiosa y, colosal,
el preámbulo de una provechosa relación,
introito de ósculos y, caricias tiernas.
Déjame ser,
el prolegómeno antes de llegar al clímax.