01/11/2019

Escombros

No arrojes escombros
sobre mi corazón malherido,
ya he purgado mi culpa
y, ahora encuentro el sentido,
he sido egoísta,
obré como un niño consentido
y, ahora me pongo de rodillas
roto y, compungido.

No hagas más leña
de mi árbol vencido y, caído,
ni tires cenizas,
ni avives rescoldos, estoy rendido,
soy como un juguete roto
y, me hallo tan perdido,
a la deriva, sin rumbo,
varado o, más bien hundido.

No arrojes más cascotes
a mi espíritu fenecido.

Prolegómeno

Déjame ser, 

la introducción de esta gran obra, 

el prefacio que he de encarnar,

un prólogo resumiendo la creación,

el exordio de nuestra fructífera cita,

proemio de magistral declamación,

una obertura grandiosa y, colosal,

el preámbulo de una provechosa relación,

introito de ósculos y, caricias tiernas.

Déjame ser, 

el prolegómeno antes de llegar al clímax.