12/06/2020
No puedo respirar
Basta ya de discriminación,
no hemos aprendido nada,
en contra de la segregación,
lanzamos nuestra llamada.
Rechazamos el racismo,
con pacífica revolución,
repudiamos el clasismo,
soñamos transformación,
cambiar las conciencias,
sin violencia ni rebelión,
alzando nuestras voces,
escuchando este clamor,
de la sociedad hastiada,
que no desea marginación.
Por favor, dejadme respirar,
levantad las manos sin armas,
sin someter, ni aún derrotar,
no pisoteen nuestras almas.
(El 25 de mayo de 2020, en Mineápolis, Estados Unidos, un hombre afroamericano, de nombre George Floyd, muere como resultado de su arresto por parte de cuatro policías locales. Uno de ellos, presionó con su rodilla durante más de 8 minutos el cuello de esta persona hasta causarle la muerte. Este hecho, significó una oleada de indignación y protestas en todo el mundo en contra del racismo).
La nueva normalidad
Después de dedicar tiempo a escribir durante el período de confinamiento, encerrado en casa, por la pandemia del coronavirus, continué haciéndolo posteriormente, de una forma más espaciada. El día 14 de marzo de 2020, se decretó el Estado de Alarma, el cual se prolongó hasta el 2 de mayo, pudiendo salir paulatinamente, a partir de entonces. El 21 de junio, comenzó la llamada nueva normalidad, la cual no tuvo nada de normal. Se habló de desescalada y, de la vuelta progresiva a la actividad habitual. Nada fue como hubiéramos pensado o, deseado. La pandemia nos golpeó fuerte y, duro; murieron miles de personas y, la economía sufrió hasta límites insospechados. Se gestionó mal la primera ola, no se supo resolver adecuadamente la desescalada y, la temida segunda ola, también nos sacudió como un maremoto. Pasó el inédito verano y, llegó el otoño con muy mala pinta. En realidad, en todo este tiempo transcurrido (este escrito es del 5 de noviembre), no hemos tenido normalidad y, seguimos sufriendo las trágicas consecuencias de esta negra zozobra; continúan las muertes, crece el paro, muchas familias se sitúan en las colas del hambre y, las previsiones no son nada halagüeñas. ¿Qué será de la especie humana? ¿De verdad habremos aprendido algo? ¿No será que nuestro planeta está dándonos, un serio aviso?