15/06/2020
Una realidad distópica
Bendito sea el fruto,
el Señor permita que madure.
Obedece su voluntad, mujer,
tu único fin es la procreación,
pues eres fértil y, eres servil,
bienaventurada y, dichosa,
por eso Dios te ha escogido,
alabado sea su milagro,
poder sobre ti, Él ejercerá,
gloriosa de pertenecerle,
serás salvada del pecado,
es una prueba, sin duda,
el Señor guiará tus pasos.
¡Bendito día!
Por su mano…
Por su mirada…
(Extraído del Cuento de la criada, una serie, en la que se retrata una sociedad imaginaria, terrible, cruel y a la vez indeseable. Lo que vivimos este 2020, salvando las distancias, fue una realidad distópica).
La nueva normalidad
Después de dedicar tiempo a escribir durante el período de confinamiento, encerrado en casa, por la pandemia del coronavirus, continué haciéndolo posteriormente, de una forma más espaciada. El día 14 de marzo de 2020, se decretó el Estado de Alarma, el cual se prolongó hasta el 2 de mayo, pudiendo salir paulatinamente, a partir de entonces. El 21 de junio, comenzó la llamada nueva normalidad, la cual no tuvo nada de normal. Se habló de desescalada y, de la vuelta progresiva a la actividad habitual. Nada fue como hubiéramos pensado o, deseado. La pandemia nos golpeó fuerte y, duro; murieron miles de personas y, la economía sufrió hasta límites insospechados. Se gestionó mal la primera ola, no se supo resolver adecuadamente la desescalada y, la temida segunda ola, también nos sacudió como un maremoto. Pasó el inédito verano y, llegó el otoño con muy mala pinta. En realidad, en todo este tiempo transcurrido (este escrito es del 5 de noviembre), no hemos tenido normalidad y, seguimos sufriendo las trágicas consecuencias de esta negra zozobra; continúan las muertes, crece el paro, muchas familias se sitúan en las colas del hambre y, las previsiones no son nada halagüeñas. ¿Qué será de la especie humana? ¿De verdad habremos aprendido algo? ¿No será que nuestro planeta está dándonos, un serio aviso?