17/09/2020
A quien no le va a gustar
A quien no le va a gustar un beso sentido,
el que se da con sentimiento enfebrecido.
A quien no le va a gustar el abrazo pleno,
el que se recubre de afecto y, se da lleno.
A quien no le va a gustar la sonrisa tierna,
del niño que ansía la carantoña materna.
A quien no le va a gustar una dulce caricia,
la que recibes en tu piel como rica delicia.
A quien no le va a gustar,
a quien no le va a gustar,
a aquel cuyo corazón está vacío sin más.
A quien no le va a gustar,
a quien no le va a gustar,
al ser que no siente amor, ni busca verdad.
A quien no le va a gustar el halago sincero,
aquel que se realiza sin matices sin peros.
A quien no le va a gustar el intenso placer,
de la pareja que siempre desea satisfacer.
A quien no le va a gustar un regalo de fiesta,
del que celebra contigo la velada perfecta.
A quien no le va a gustar un gesto de amor,
el que se ofrece gratuito y, con claro fervor.
Por ello, como tú eres bella y con gran corazón,
a ti te va a gustar, pues buscar amor.
Por ello, como tú eres bello y quieres verdad,
a ti te va a gustar, pues buscas la paz.
(Dedicada a Martina. En el verano de 2020, nos reímos mucho con la imitación que hacía Martina de Encarnita “guapa” y el Baptisterio Romano del Siglo I; ¿a quien no le va a gustar?)
La nueva normalidad
Después de dedicar tiempo a escribir durante el período de confinamiento, encerrado en casa, por la pandemia del coronavirus, continué haciéndolo posteriormente, de una forma más espaciada. El día 14 de marzo de 2020, se decretó el Estado de Alarma, el cual se prolongó hasta el 2 de mayo, pudiendo salir paulatinamente, a partir de entonces. El 21 de junio, comenzó la llamada nueva normalidad, la cual no tuvo nada de normal. Se habló de desescalada y, de la vuelta progresiva a la actividad habitual. Nada fue como hubiéramos pensado o, deseado. La pandemia nos golpeó fuerte y, duro; murieron miles de personas y, la economía sufrió hasta límites insospechados. Se gestionó mal la primera ola, no se supo resolver adecuadamente la desescalada y, la temida segunda ola, también nos sacudió como un maremoto. Pasó el inédito verano y, llegó el otoño con muy mala pinta. En realidad, en todo este tiempo transcurrido (este escrito es del 5 de noviembre), no hemos tenido normalidad y, seguimos sufriendo las trágicas consecuencias de esta negra zozobra; continúan las muertes, crece el paro, muchas familias se sitúan en las colas del hambre y, las previsiones no son nada halagüeñas. ¿Qué será de la especie humana? ¿De verdad habremos aprendido algo? ¿No será que nuestro planeta está dándonos, un serio aviso?