20/04/2021
Ditirambo
Sirvan mis alabanzas,
para congraciarme contigo,
yo te elogio mujer,
por ser fecunda y prolífica,
venero tu firme constancia,
la tenacidad perseverante
y ensalzo tu belleza,
que, de presencia llenas,
admiro la fiel voluntad,
delicada sutileza,
que por grácil y exquisita,
complaces mis torpezas,
de hombre desolado,
que siente la impotencia,
de no tenerte al lado.
Todo lo que vendrá después
Como titulaba la canción de mis admirados “091”, no sé si estamos preparados para todo lo que vendrá después. Después de la segunda ola, vinieron unas cuantas más. La población sufrió de la llamada fatiga pandémica, el estrés crónico que nos hizo estar hartos del coronavirus. Las cifras de todos los marcadores habidos y por haber se dispararon. Por fin nos vacunaron. Y con la inmunidad, se me acabó la inspiración. Vino ésta, aupada por la pandemia y por el tiempo de confinamiento y se marchó avisando, cuando la “normalidad” se instaló de nuevo en mi rutinaria vida. Las musas me abandonaron y lo que pudo ser, quedose sin terminar.