Tú me das, lo que me gusta,
tú me das, tu carne cruda,
y yo, me encargo de comerla,
de devorarla y saciarme,
como el animal que soy,
con solo instinto de supervivencia,
alimentarme y persistir,
tuteando a la propia selección natural,
al orden de la vida,
al sistema biológico establecido.